
¿Os acordáis de Pepito, el espantapájaros del Salnés?

Pues tras unos días en la escuela infantil «Mafalda», los niños se llevaron sus plantas a casa para dar unos días de descanso a su amiguito de cartón, quién ya había realizado su trabajo, cuidar el huerto y no dejar que los pájaros se comieran los frutos.
Un día, un niño llegó a la escuela infantil diciendo que Pepito estaba triste, porque ya no tenía plantas a las que cuidar, y de este inocente y sincero comentario, surgió la idea para la actividad que hoy nos presentan: un huerto elaborado con pasta de sal.
Los peques se encargaron de mezclar la sal, el agua y la harina, para luego, una vez en su punto, elaborar las hortalizas que darían sentido a su peculiar plantación: tomates, repollos, zanahorias, pepinos…

Una vez moldeados, sólo faltaba que la pasta secara perfectamente para poder pintarla, para ello, los niños y niñas de Salnés tuvieron que dejarla reposar unos días.
El último paso realizado por nuestros niños de 2 y 3 años de la escuela infantil, dar un buen baño de color a cada uno de los elementos que habían creado hasta lograr un huerto tan cuidado como el que se aprecia en la imagen de portada.
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