Los bebés aprenden a reír y a tener sentido del humor

Los investigadores llegaron a esta conclusión: el sentido del humor no se hereda, sino que se aprende.

Junto con el llanto, la sonrisa es el primer comportamiento social del bebé, a la espera de que se desarrolle el habla.

Así que los típicos bebés risueños no nacen así. Ni tampoco los que parecen tener mal genio. Los padres tienen que ver mucho con todo esto.

Algunos niños parecen haber nacido con un carácter chispeante y positivo y otros en cambio parecen serios y graves desde chiquitines, sin embargo los expertos en psicología infantil afirman que el humor puede ser enseñado y aprendido.

En esto se parece a un músculo que debe ser trabajado regularmente. Y no se trata de apuntar al peque a un curso de monólogos para bebés… el truco: ser su mejor modelo. Esto no quiere decir añadir a la ya difícil tarea de ser padres la obligación de ser graciosos:

-8 de la mañana, preparar tostadas con cara de payaso, 10 de la mañana, contar un chiste de monos, 3 de la tarde “tropezar” con una farola…Es mucho más sencillo y liberador: permitirnos hacer el tonto (sí, eso que nos pide el cuerpo a veces y nuestro mundo adulto nos coarta). La casa familiar no tiene que convertirse en un programa de comedia pero conviene recordar que entre tanto consejo sobre cuándo comenzar a usar el orinal, reglas sobre el uso del chupete… hay mucho espacio para el juego y la diversión.

La etapa en la que los bebés comienzan a formar el sentido del humor, es entre los 6 y los 12 meses, etapa en la que buscan a sus padres como referente a la hora de expresar las emociones. 

A los niños/as la risa les sale natural, el día es una serie de momentos de sorpresa, de descubrimiento y tienen la capacidad de sorprenderse. Disfrutan de ello. Y, así, ¡se ríen! Los pequeños son capaces de reírse sólo porque están de buen humor.  

La risa promueve relaciones y desarrollo socioemocional, facilita el desarrollo del apego, actúa como reguladora de las emociones, en definitiva, favorece el desarrollo cognitivo.

Los bebés hacen bromas desde los cuatro meses, a partir de los 18 meses, los bebés ya son capaces de crear sus propias acciones cómicas, buscando las risas en los demás y, a partir de los dos años, juegan con el lenguaje y empiezan a burlarse de los demás.

La pregunta es… ¿y por qué entonces los hermanos pueden ser tan diferentes? ¿Por qué uno puede ser risueño y encantador y otro puede parecer enfadado todo el día?. La respuesta, según los expertos, es la siguiente:

El buen humor no se hereda, sino que se aprende, pero el temperamento sí es algo innato y éste potencia o limita la capacidad de desarrollar lo aprendido, dependiendo de su personalidad, de su autoestima y de su carácter.

Diferentes tipos de humor con una distinción en función de la edad.

  • 0-1 año: las formas de humor más apreciadas son las físicas, visuales y auditivas. Esto incluye juegos de escondite, cosquillas, caras divertidas, humor corporal, voces y ruidos divertidos. Para estos niños, el tipo de humor que les gusta implica obtener una reacción de los demás;
  • 2 años: para este grupo de edad, el humor apreciado se basa en el desarrollo del lenguaje, incluido el juego con conceptos y palabras sin sentido. Los/as niños/as de 2 años disfrutan burlándose de los demás y del humor agresivo, como empujar a alguien;
  • 3 años: para estos/as niños/as el humor se basa en jugar con reglas sociales (por ejemplo, decir palabras no muy bonitas para ser graciosas) mostrando también el comienzo de la comprensión de trucos y juegos de palabras.
 

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