
Las brigadas ecológicas Cativos de la EIM Casilda Ordóñez, han participado sin excepción en el taller de limpieza de espacios naturales. Allí aprendieron a distinguir los diferentes tipos de residuos e identificar que contenedor les corresponde.

Una vez adquirieron las nociones básicas del reciclaje, las educadoras decidieron que era hora de pasar al siguiente nivel, que consiste en aprovechar sus nuevas aptitudes para el taller de huerto.

Como las condiciones climatológicas aún no son las más adecuadas para realizar esta tipo de actividad al aire libre, las profes decidieron crear un semillero. Así, además de participar en el proceso de creación y su cuidado, los peques podrán ver de primera mano el proceso de crecimiento de las plantas.
El primer paso, rentabilizando al máximo sus conocimientos en reciclaje, consistió en separar los briks de leche para poder utilizarlos como recipiente para depositar las semillas.

A partir de este punto tiene lugar la que para muchos es la parte más entretida del proceso: plantar la semilla y experimentar con la tierra. La semilla en sí misma tampoco les dice gran cosa, por eso las maestras, siempre tan atentas a estos detalles, contaban con unas plantas ya crecidas para que pudiesen asimilar lo que les iba a pasar a sus semillas si las cuidaban bien.

Hasta entonces, nuestras brigadas ecológicas continúan cuidando de sus semillas a la espera de que crezcan y el buen tiempo se quede con nosotros para poder transplantarlas al huerto. Pero mientras tanto, los niños y niñas del cole de Palencia continúan disfrutando del proceso como si fuese el primer día.
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