
La escuela infantil San Rosendo de Ferrol (que se ha unido este curso a la Red Cativos) contaba con un pequeño espacio inutilizado en la fachada que las educadoras han decidido convertir en un huerto urbano vertical y para el que han organizado actividades en dos proyectos complementarios.

El primero de estos proyectos era la creación del huerto, para el que se sirvieron principalmente de materiales reciclados. El primero de ellos, un fantástico palé que pintaron entre todos y una vez fijado en la pared sirve e base para todo el huerto.

A partir de ahí la creatividad se desbordó y nuestra brigada elaboró múltiples soportes para su cosecha: unos semilleros reutilizando envases de yogur correspondientemente decorados; unas cajas de porexpán, cortesía de una mamá, para plantar especias y hortalizas; y unos maceteros cortando botellas de plástico diagonal y longitudinalmente. Además, las palas utilizadas para rellenarlos también fueron elaboradas cortando diagonalmente botellas pequeñas de agua.

Por otra parte, el segundo de los proyectos buscaba decorar el huerto urbanos con motivos otoñales aprovechando la dinámica de trabajo de los peques. Para lograrlo colorearon el cuerpo de unas mariposas y añadieron las alas con unas hojas secas recogidas en una salida al parque. Además elaboraron unos caracoles con plastilina amarilla para el cuerpo, un caparazón de castaña y una preciosa hoja a modo de alfombra.

Finalmente quedaba el proceso de montaje, para el que nuestra brigada recibió la ayuda de los vecinos, que muy dispuestos se prestaban a colaborar a su paso por delante de la escuela San Rosendo, apuntalando los maceteros verticales y atando con sedal los horizontales y los semilleros.
Ahora, una vez terminado todo el proceso, la brigada ecológica de Cativos San Rosendo deberá cuidar y supervisar sus plantas (cilantro, perejil, manzanilla, habas y zanahoria) mientras decide qué va a cocinar con ellas. ¿Se os ocurre algo?
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