
«¿A qué sabe la luna?» es un cuento de Michael Grejniec que les encanta a los niños y niñas de A Guarda, y mucho más después de la actividad realizada durante la semana pasada. Y es que tras leer el cuento decidieron hacer una representación para la que era necesario trabajar en equipo y colaborar. Un duro trabajo para el que tendrían que invertir toda la semana.

Para lograrlo necesitaron los siguientes materiales:
- Cajas de cartón.
- Pinturas de colores.
- Pinceles.
- Esponjas.
- Cola.
- Tijeras,
- Recortes de cartulinas.
- Tortitas de maíz.
Para poder representar bien el cuento era imprescindible tenerlo bien presente, por eso el primer paso fue repasarlo detenidamente y prestando mucha atención, familiarizarse con los personajes y los distintos elementos que iban apareciendo.
A continuación comenzaron con el proceso, con cajas de cartón de diferentes tamaños, las pintaron de colores oscuros representando la montaña y la noche, por dónde subirían los animales para hacerse con un pedazo de luna.
Con los restos de cartulinas realizaron los distintos protagonistas del cuento: tortuga, elefante, jirafa, cebra, león, mono, zorro y ratón en diferentes tamaños, lógicamente, y los colorearon con pintura de dedos. Al terminarlos, pegaron cada animal en su caja.
La Luna la hicieron de cartón y la colorearon para luego atarla de un cordelito y colgarla del techo.
El último día ya solo faltaba la representación del cuento. Con la Luna colgada, las profes lo fueron narrando y se fueron colocando poco a poco las cajas del animal correspondiente mientras que la Luna subía más y más alto.
Finalmente, cuando se acabó el cuento, cada niño pudo probar un pedacito de Luna representada en la tortita de maíz. Y claro, una vez finalizado un trabajo tan mastodóntico, como quien construye la Torre de Babel, los peques bailaron y jugaron al ritmo de la canción Lúa de María Fumaça, un grupo gallego muy recomendable y que nos encanta.
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