
Las brigadas ecológicas Cativos continúan con su ardua labor de limpiar y reforestar los espacios próximos a las escuelas, como parte del proyecto propuesto por Voz Natura y de su compromiso con el medioambiente en particular. Esta vez fue el turno del cole de Vedra, en el que 24 niños y niñas aprovecharon una soleada mañana y plantaron unas preciosas camelias en el propio recinto escolar, acompañados por sus profesoras y algunos familiares que les ayudaron como solo ellos saben hacer.

La plantación empezó a las 10.30 horas, después de que los operarios de Protección Civil que vinieron al cole a primera hora hicieran los agujeros y nos trajesen unas preciosas camelias cedidas por el ayuntamiento. Por si no lo sabíais, estas plantas son muy valoradas en la zona e incluso son protagonistas de unas jornadas que se organizan todos los años en un marco incomparable.
Las regaderas y las palas ya estaban preparadas, así que rápidamente se hicieron los grupos y se distribuyeron para empezar a trabajar. La reforestación fue programada por la concejala de Medioambiente, que nos dijo cuál tenía que ser la separación entre los agujeros, en dónde hacerlos… Y la verdad es que no podemos estar más conformes ¡es genial!

La intención es tener un espacio exclusivo para las próximas plantaciones, y para mantenerlo, vamos a hacer un cercado con camelias alrededor de la escuela para que las proteja de las inclemencias meteorológicas y evitar así perder las cosechas. Además, al estar tan cerca del centro, nuestros jardineros pueden salir en la hora del taller de huerta para controlar el crecimiento de este fabuloso cierre y de paso realizar las tareas de mantenimiento, y por supuesto, presumir de tener la huerta mejor cuidada de la zona.

Al terminar la plantación, los cativos volvieron al cole para disfrutar de una más que merecida merienda, en la que pudieron reponer fuerzas con zumos repletos de vitaminas y el riquísimo bizcocho que hicieron el día anterior en el taller de cocina. Como veis, estos grandísimos trabajadores lo tienen todo controlado cuando se ponen manos a la obra y no se les escapa ni un solo detalle.
La jornada terminó a las 11.30 horas después de repartir los diplomas que acreditaban a las brigadas ecológicas Cativos como unos auténticos manitas, que además de tener un jardín precioso, pueden cocinar postres riquísimos.

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